viernes, 2 de julio de 2010
Sociedad de los Poetas muertos
Esta película se manifiesta en su actualidad y en nuestras vidas, por el hecho de que plantea interrogantes que son muy validos, el primero de los cuales seria, ¿escogemos las cosas que escogemos por tradición?, ¿por “prestigio”?, ¿por hacer sentir orgullo a alguien?, ante estas preguntas, lo primero que cabe destacar es esa necia costumbre, que tenemos de pensar que mediante nuestras posiciones, podemos decidir a favor de los demás, es este entonces el típico ejemplo, del rígido padre que quiere que el hijo sea abogado, pues este(el padre), está convencido de saber lo que es mejor para su hijo, y sobre lo que su hijo considere, es acá donde capte una de las más grandes lecciones de la película, logre aislar a raíz de esto dos conductas que somos muy propensos TODOS a llevar a cabo, la primera es minimizar o sobre-simplificar a las demás personas, creer por ejemplo que lo que les pasa, no es lo suficientemente grave, que sus problemas no son lo suficientemente serios, todo el mundo merece ser escuchado, como decía el libro de comunicación no violenta, todo el mundo merece sentir empatía, las valoraciones que cada quien haga de sus problemas, no pueden ser sometidas a la óptica ajena, porque es de esta manera que los adultos muchas veces terminan, restando consideración a los problemas de los jóvenes, y bueno más que demostrado que los alcances de este tipo de negligencias en la convivencia tienen efectos bastantes graves – para muestra la reciente noticia del adolescente que le disparo a la directora del colegio, con el revólver de su papa – eso es el primer punto que encuentro en la película, el segundo es que necesitamos darnos cuenta, de que lo que a cada uno nos llena, lo que nos da propósito, lo que nos impulsa, nos es lo mismo en todos, y que estos sentimientos emanan de lo más profundo de todos los seres humanos, y como tales, se caracterizan por ser absolutamente individuales, es en virtud de esta individualidad, que tenemos que aprender a respetar la voluntad de todas las personas, especialmente en la etapa que plantea la película [sin embargo no solo en esta en todas], tenemos que en lugar de intentar imponer criterios y actitudes, aprender y aprehender lo que se nos trata de comunicar, no basta con solo oír, es necesario aprender a escuchar, a conectarnos con la gente, porque no a hablar con las miradas, y así finalmente, poder llenar el vacío tan profundo en la comunicación y las relaciones que se hace latente en la película, y en nuestra sociedad constantemente.
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